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jueves 27 de octubre de 2011

El Madrid, la merluza y la pescadilla (y Chenel)


Por Juan Carlos Crespo

En cierta ocasión, hace mucho tiempo, estaba Antoñete en un restaurante del norte, y pidió merluza para comer. La probó, llamó al maitre, y le hizo llegar su queja:
- “Me parece que esto que me han dado no es merluza. Es pescadilla”.
Al maitre, imprudente él, se le ocurrió adoptar un aire entre ofendido y altivo:
- “No sé si el señor habrá comido mucha merluza de por aquí, y a lo mejor no la distingue bien, pero le puedo garantizar que es merluza”.

Y Chenel, sobrado de retranca como anduvo siempre, le sentenció.
- “Mire usted, merluza… la verdad es que he comido muy poca. Lo que he comido toda mi vida ha sido mucha pescadilla. Y por eso le digo que esto es pescadilla”.

Viendo jugar al Madrid frente al Málaga y el Villarreal, me ha venido a la cabeza lo de Antoñete. Porque el Madrid, el curso pasado, comió mucha pescadilla. Explicaron los más leales a la causa que ceder el balón y esperar a la contra también era jugar bien al fútbol; que los excesos físicos y verbales eran garra y madridismo puro, y de paso, se aliñó el guiso con historias de contubernios y conspiraciones. Es decir, un montón de salsas… para terminar de ocultar el sabor a pescadilla.

Pero he aquí que en el restaurante de Chamartín, de exquisita tradición culinaria, acaban de servir merluza de la buena. De la mejor. Y claro, no es lo mismo. De repente hay un equipo que juega bien al fútbol, y que maneja muchos registros: sabe dominar, tener el balón, combinar en uno o dos toques y apabullar al rival. Y también sabe darle metros, provocar su salida y abrasarlo a la contra. Es capaz de presionar muy arriba, de defender de manera impecable, de lucir, en suma, la extraordinaria calidad de sus futbolistas.

Los comensales lo notan. Porque para saciar el hambre, la pescadilla está muy bien. Pero se intuía que en la cocina había mejor género, y que el cocinero daba para preparar mejores guisos. Así que va a costar mucho cualquier intento de volver a lo anterior. Y lo anterior no era merluza. Era pescadilla.


3 comentarios:

De Blanco Y Azabache dijo...

Que grande Antoñete!!.. pero que buena gente eres Juan Carlos!! me alegró darte un abrazo. Nos quedará su Torería!.

Pablo dijo...

Grandísimo articulo y muy bien explicado. Yo añadiría que probando la merluza de Chamartín quien quiere el cansino estofado de Barcelona que será efectivo y a la vez exquisito, pero pesadísimo de digerir y de comer. Lo comentabamos ayer los amigos, que la emoción que da el Madrid de presionar y de buscar la portería en el menor número de toques posibles pero sin precipitarse no la da el Barça.
Que genio el maestro Antoñete, torero y figura hasta en la sepultura.

Un saludo @Pablitofs90

CrisG8 dijo...

¡Qué grande Antoñete! Lo que hubiera disfrutado viendo la "merluza" buena que se cocinó anoche en el Bernabeu...
Me ha gustado mucho el símil ;) ¡Un besote!

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